SEMANA 1.
Comienzo esta semana con mucha
ilusión, no sabía qué me podía deparar esta nueva aventura. El viernes fue la
jornada de bienvenida al centro pero solo estaban los profesores que componen
la plantilla, los viernes no asisten a clase los alumnos/as.
Así
que comienzo la semana con una pequeña reunión con mi tutor en al que me
explica a grandes rasgos cómo organiza sus clases.
Decidimos
que mi intervención la haríamos en las clases de Español para Extranjeros ya
que aunque mi nivel de Valenciano es bueno, lo tengo un poco oxidado y no es el
necesario para poder impartir una clase de preparación de C1 y mucho menos de
C2.
La
primera sorpresa que me llevé esta semana fue comprobar los grupos tan
reducidos que tenía mi tutor en sus sesiones.
En
las clases de Español podía haber unos 8 o 10 alumnos en los que predominaban
las mujeres, pero en las clases de valenciano, el grupo no llegaba a tres
alumnos.
En
un principio pensé que para el alumnado sería un privilegio poder asistir a
sesiones en tan individualizadas, pero por otro, pienso que también el hecho de
ser tan pocos le resta dinamismo a las sesiones, ya que con 2 o 3 alumnos no se
pueden hacer actividades en grupo y en algunas ocasiones las clases parecían un
poco monótonas.
En
estos grupos, mi tutor decidió incorporarme como oyente pero de una manera
activa, me repartía el material y podía ir siguiendo la clase e incluso algunas
veces participaba como si fuese una alumna más, hecho que me vino muy bien para
refrescar mis conocimientos sobre la lengua valenciana, que tenía un poco
olvidados desde hacía un par de años.
En
las clases de Valenciano II de GES, tampoco suelen asistir muchos alumnos/as y
mi profesor decidió a principio de curso que se destinarían a impartir
contenidos muy básicos en valenciano, y sobre todo a practicar la expresión
oral, haciendo que las clases sean bastante dinámicas.
Este
viernes los profesores de la FPA han tenido un curso del “Español para
Extranjeros” impartido por el CEFIRE y como es una de las asignaturas que imparte
mi tutor, me han invitado a asistir y me ha parecido una formación muy
interesante y muy útil de cara a todos los docentes del centro, ya que en todos
los grupos existen alumnos y alumnas de distintas nacionalidades y es
necesario, algunas veces, tener unas nociones básicas de cómo impartir las
clases en castellano cuando tienes alumnado procedente de otro país. En mi
opinión esto resulta necesario porque todos los docentes somos un referente
lingüístico para el alumnado.
Las
impresiones generales de esta primera semana es que el Centro de Formación de
Personas Adultas (FPA) es un mundo muy distinto al que yo recordaba como alumna
de un Instituto. Estos días se me han pasado volando y me han servido para
tener una primera toma de contacto con el alumnado de los distintos grupos y a
su vez, con las diferentes asignaturas que imparte mi tutor.
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